¿La celebración ritualizada limonense o la celebración individualista del fútbol?

Onésimo Rodríguez Aguilar

Christopher Lasch, hacia finales de los años 70 del siglo pasado, haciendo referencia al clásico texto Homo ludens de Huizinga, decía que, el deterioro de los deportes sucedía, fundamentalmente, por una pérdida del elemento ritual y de festividad pública en dichas prácticas; agregaba el autor norteamericano, que el juego acusaba una falta de dramatización que derivaba en una pérdida de la fantasía lúdica que le es inherente.

Intenta decir Lasch que el deporte, en este caso el fútbol, tiene algunas convenciones básicas: la ritualización, la dramatización y, un carácter lúdico y festivo, elementos que han sido paulatinamente coartados (eliminados) por un emergente espíritu narcisista/individualista prefigurado en la comercialización auspiciada por periodistas y promotores (yo agregaría televisoras y dirigentes).

¿Qué tiene que ver esto con la celebración de los jugadores de Limón, la pandemia y el fútbol?

Guillermo Brooks jugador de Limón F.C., anotó el tercer gol de su equipo en el juego contra la U-Universitarios, el pasado domingo 24 de mayo; era el 3-1 a favor del club caribeño (local en dicho encuentro).

Este gol significaba, al menos, un par de circunstancias, una de ellas colectiva y muy evidente: Limón F.C., se alejaba de los últimos puestos de la tabla en su lucha particular por no descender a segunda división precisamente contra el rival de turno (La U); al final, el duelo terminó empatado 3-3, después de una remontada del equipo visita. Pero bueno, ese preliminar 3-1 coronaba un esfuerzo colectivo que quizás redundó en la forma de celebración de los jugadores limonenses: varios compañeros se acercaron a celebrar con el anotador del gol. Lo abrazaron y le manifestaron diversas y efusivas muestras de cariño a Brooks, claro, sin guardar el distanciamiento social predicado por las autoridades sanitarias del país y otros muchos sectores sociales; Luis Pérez, compañero de equipo de Brooks y uno de los que lo abrazó en la festividad del gol, más tarde, a través de una red social indicaría:

“Y lo volvería a romper [el protocolo de salud], si supieran lo que cuesta, y a mi compa Guillermo Brooks le ha costado llegar donde está y más luchando con su ángel desde el cielo ¿Protocolo? Eso se rompió desde que nos a mandaron a la guerra jugar. Sean serios. Firme con mis hermanos” Fuente: http://www.espn.co.cr/news/print?id=6976713&type=story

La otra circunstancia, desconocida, personal y no evidente fue descrita por el propio jugador Brooks al final del partido cuando fue entrevistado por una periodista de FUTV; no logré encontrar en ningún sitio web las palabras exactas (lo cual ya es sugerente), pero, como tuve oportunidad de ver el encuentro, recuerdo que el jugador limonense con voz entrecortada y con lágrimas en los ojos, decía, entre otras cosas, que para él había sido muy difícil consolidarse con Limón F.C., en primera división y que su mamá, fallecida hacía dos años, lo había ayudado en vida y, estaba seguro, lo estaba ayudando ahora en muerte (toman sentido las palabras de Pérez en su post publicado más tarde). La periodista cambió de tema y, segundos, después, finalizó la breve entrevista hecha en la grama de Juan Gobán.

La celebración limonense y, más aún, la publicación de Luis Pérez, provocaron múltiples reacciones de censura de parte de diversos sectores relacionados con el fútbol, entre ellos, periodistas deportivos -nacionales e internacionales-, el presidente de la Unión de Clubes de la Primera División (UNAFUT) y el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol (FEDEFUTBOL), entre otros.

Precisamente, Rodolfo Villalobos, el presidente de la FEDEFUTBOL, dijo:

“Hay una molestia muy grande con lo que pasó en Limón. Todo incumplimiento atenta contra lo que firmamos. Lo he dicho y lo reitero. El cumplimiento debe ser al 100% y el distanciamiento social es de lo más importante” declaraciones dadas a Columbia deportiva, según, ESPN (http://www.espn.co.cr/news/print?id=6976713&type=story).

El retorno del fútbol en Costa Rica fue precedido de un constante lobby político de parte de diversos sectores del fútbol costarricense con las autoridades políticas del país; esto quedó en evidencia en distintas entrevistas, programas, conversatorios y comentarios hechos por dirigentes, periodistas deportivos (y no deportivos) y jugadores en diferentes medios de comunicación del país. De hecho, fue uno de los primeros sectores comerciales que regresaron después de haberse decretado, en marzo pasado, el cierre de diversas  actividades del país. Esto demuestra la fuerza que tiene el fútbol (o quienes están detrás de él) en este país.

Pues bien, no existe fútbol sin contacto, esto lo tienen claro las autoridades de fútbol, por tal razón, aducen que, las normas de protocolo sanitario, pretenden reducir el riesgo de contagio; al menos así lo refirieron, después de los hechos en Limón, el ministro de deportes y el presidente de la UNAFUT; incluso, este último dijo que “se impiden las celebraciones, porque son evitables”. Entre tanto, el médico encargado de la Comisión de Protocolo, advirtió: “las reglas se hicieron para disminuir el riesgo de contagio, pero este seguirá existiendo, como en cualquiera otra actividad, deportiva o no”. Fuente: https://www.nacion.com/puro-deporte/futbol-nacional/para-que-protocolo-si-en-la-cancha-hay-contacto/CVWNGUI755CBBH4NXMOVASAOIY/story/

Hoy martes 26 de mayo, supongo debido a la presión de las autoridades futbolísticas y la prensa costarricense, Limón F.C., y el jugador Pérez se disculparon. Aún así, el Comité de Licencias de la FEDEFUTBOL, vetó el Juan Gobán; además, el Tribunal Disciplinario del mismo ente, inició una investigación contra Pérez por su post.

Yo no puedo estar más de acuerdo con el post de Pérez y con la celebración limonense. No puedo estar más de acuerdo con Brooks y con su sentir acerca de su madre. No estoy diciendo que de ahora en adelante deban de romperse los protocolos sanitarios, no. Me parece que se deben de seguir de manera diligente los criterios expertos de las autoridades. Pero bueno, ¿cómo se minimiza el contagio en un tiro de esquina, o en un tiro libre en donde los jugadores se concentran en el área advirtiéndose caricias, manotazos y roces? Es decir, ¿puede haber contacto físico cercano (barridas, manotazos, discusiones y encontronazos verbales face to face) durante los 90 minutos, pero en la celebración de un gol no puede haber abrazos?

Intento decir que, si realmente querían evitar el contagio, el fútbol no debió haber vuelto, al menos no por ahora.

Me encanta el fútbol, no soy un detractor del deporte, jamás. Me alegra volver a ver partidos de fútbol, no escribo contra ello, escribo contra decisiones a todas luces contradictorias e incoherentes, que después buscan chivos expiatorios (Limón F.C., Pérez, Brooks) para culpabilizar a otros y alejar los focos de la razón principal de la posibilidad de contagio.

Entonces, la vuelta de un deporte de contacto no previene mucho; eliminar los abrazos no evita que la gente se contagie si siempre hay roce y contacto físico durante el juego (no soy experto, pero, epidemiólogos y virólogos han dicho que el contacto de todo tipo debe de ser evitado); quizás lo único que previene la norma es, y aquí me gustaría volver a lo enunciado por Lasch al inicio de este escrito, la dramatización y la ritualización del fútbol, es decir, la posibilidad de conjunción, de unión, de colectivización expresado en la celebración, máxime cuando estas tienen un sentido solidario, como en el caso de Brooks y compañeros. Intento decir que se está promoviendo una vuelta al fútbol como una especie de espectáculo individualista, centrado en la vivencia auto-celebratoria y narcisista, centrándose en el yo, más que en el colectivo.

Se me podrá refutar lo anterior, argumentando que la dirigencia del fútbol no tiene culpa de esto (la individualización narcisista del fútbol), que la culpa es de la pandemia, que vino a reordenar nuestros códigos de vinculación. No lo sé. Forzar el retorno en estos términos es aceptar el fútbol a cualquier costa, incluso de su faceta lúdica. Es aceptar el negocio del fútbol por encima de su carácter dramático y ritual, porque son más importantes los ingresos y el dinero que pueden ganar quienes usufructúan del deporte (hablo, por ejemplo, de los canales que transmiten los partidos y otros consorcios relacionados con él; no me refiero a las personas cuya subsistencia depende única y exclusivamente del fútbol, este es otro caso).

En síntesis, pareciera ser que fue más importante que el fútbol (negocio) volviera, a pesar de la salud de los que intervienen en el juego y, por supuesto, del propio fútbol (lúdico y dramático).